La ‘nueva’ vida deportiva de Vega Gimeno ha arrancado como finalizó la anterior: con éxito. El 3×3 femenino español continúa en estado de gracia. Disfruta de su particular edad de oro. Tras un 2024 memorable (plata en los Juegos Olímpicos y título en el Campeonato de Europa), la selección nacional se ha destapado el presente curso con otro resultado de prestigio. Ha logrado la medalla de plata en la primera edición de la Champions Cup, torneo celebrado a mediados de marzo en Tailandia.
Con respecto al equipo español, de las cuatro componentes que hicieron magia durante la pasada campaña, sólo repetía una de ellas: la valenciana y, al tiempo, deportista FER Vega Gimeno. La gran capitana. Una jugadora especial. Unánimemente reconocida, querida y admirada. Por su carácter, por su personalidad, por su carisma, por su capacidad de liderazgo… Retirada del baloncesto convencional, Vega, de 34 años, mantiene su pasión por el 3×3. Se entrena en solitario, aunque se ha rodeado de un equipo muy completo. Cuenta con la ayuda de un entrenador, de un preparador físico, de un fisioterapeuta y de un nutricionista. Por el momento, el ‘experimento’ no le va mal. En Tailandia, compitió a un excelente nivel. Como ya comentó a finales de 2024, se examinará año a año. En junio, le espera el Campeonato del Mundo en Mongolia. En septiembre, el Europeo, en Dinamarca. Después, decidirá.

Fue todo muy bien. Mejor, incluso, de lo esperado. En lo grupal, la respuesta de las tres chicas fue magnífica. El listón está altísimo, pero se comportaron con madurez y personalidad. Para las tres, no era nada fácil dejar de competir en el 5×5 y adaptarse, en tiempo récord, al 3×3. Además, nunca habíamos jugado juntas. Pero lo hicieron fenomenal. Hubo una excelente compenetración tanto dentro como fuera de pista. Y en lo personal, me noté muy bien. No acusé para nada el estar fuera del baloncesto convencional. Todo el esfuerzo de prepararme por mi cuenta dio sus frutos.
Apenas. En lo físico, me encontré muy bien. Creo que estoy haciendo un buen trabajo con mi entrenador y mi preparador físico. Con mi experiencia, sé perfectamente lo que exige y requiere el 3×3, planifico mis entrenamientos para ello y creo que estoy en el buen camino.
Mi actividad deportiva se desarrolla por las mañanas. Todas las mañanas, hago en torno a una hora y media de gimnasio y, después, unas dos horas de pista con mi entrenador, con Lucas Lepiani. Todo ello, en la localidad de Loriguilla. Algunas tardes, toca fisio o visita al nutricionista. Y también, temas más personales o académicos.
Estoy bien, estoy cómoda. Aquella etapa acabó. Fue muy intensa, me aportó mucho, en ocasiones, me ofreció jornadas inolvidables, pero es una página totalmente cerrada. Y no la añoro. No tengo sensación de nostalgia del pasado. Ello me da mucha paz, mucha tranquilidad, y me reafirma en que la decisión fue buena y, además, la tomé el momento adecuado. Dicho esto, he de decir que, hace unos días, estuve en la Copa de la Reina, en Zaragoza, y aquí sí experimenté una cierta añoranza.
Sí. Como ya he comentado en más de una ocasión, voy a ir año a año. Es cierto que ahora me encuentro mejor de lo que me esperaba, pero voy a tomar decisiones a partir de sensaciones físicas y, sobre todo, de sensaciones mentales, de motivación, de ilusión. De momento, vamos a por el Mundial de junio. Después, veremos.