Vuelven los saques, las recepciones, las colocaciones, los remates, los bloqueos… Reaparece el espectáculo del vóley playa. Para el deporte valenciano, arranca una temporada especial. De una cierta nostalgia. De una melancolía inevitable. Los longevos e incomparables Pablo Herrera y Liliana Fernández han abandonado el deporte de élite. Sus legados son imborrables. Sus recuerdos, perennes. Sus herencias, impagables. El antídoto contra la orfandad y el vacío tiene un nombre: Paula Soria Gutiérrez (Orihuela, 32 años). La jugadora alicantina asume una gran responsabilidad y se convierte en la principal embajadora del vóley playa en la Comunitat Valenciana. Está llamada a salvaguardar un patrimonio deportivo de enorme valor. A conservar viva esa llama que prendieron Liliana y Pablo.
Paula Soria arranca esta misma semana la temporada 2025. Y lo hace con su ‘nueva’ compañera, la madrileña Belén Carro, con quien ya compartió esfuerzos y peripecias en el pasado. Esa es, precisamente, una de las ventajas de esta incipiente era. Ya se conocen. En lo personal y en lo deportiva. Paula y Belen, por tanto, afrontan un reto mayúsculo. Su primer objetivo, clasificarse para el Campeonato de Europa (del 30 de julio al 3 de agosto, en Alemania). Para ello, han de empezar a poner los cimientos desde ya, desde los primeros torneos. Su reestreno llega esta semana con la presencia en un Pro Tour Challenge que se celebra en México. No pueden acceder directamente al cuadro final. Es decir, deberán superar una fase previa. Es el peaje de los inicios.
Sobre si el precedente de haber jugado juntas durante casi cuatro años se convierte en una ventaja, ésta es la reflexión de Paula Soria: “En efecto, Belén y yo formamos equipo desde 2018 hasta finales de 2021, pero ahora, ninguna de las dos somos las mismas. Somos más mayores; sobre todo, Belén que en aquel momento era casi una niña (tenía 18 años). El haber jugado juntas ya es un plus, sí, pero reitero, somos dos personas y dos jugadoras distintas que hemos ido creciendo y aprendiendo”, comenta la deportista alicantina, quien añade: “Los puntos más fuertes de Belén son el saque y el ataque. Gracias a su altura (1,90m), tiene mucha potencia en ambas facetas. En cuanto a los roles, ella va a estar en la red, va a ser la bloqueadora y jugará por zona 4. Yo, como hacía con Liliana y como hice con Belén en su momento, voy a jugar atrás, defendiendo y por la zona 2” señala Paula.

Salvo momentos muy concretos y específicos, el epicentro deportivo de la pareja Soria-Carro va a situarse en la playa Muchavista de Alicante. Con respecto a la adaptación, Paula Soria se muestra optimista: “El proceso va rápido. Hemos estado entrenando en torno a un mes y ha ido todo muy bien. Obviamente, no es lo mismo competir que entrenar, pero creo que, desde el principio, vamos a dar una imagen de cohesión y de compenetración. Por supuesto, iremos mejorando con el paso de las semanas, pero no intuyo grandes desajustes en el inicio”, comenta la jugadora alicantina, “convencida de que tenemos opciones de conseguir el gran objetivo de este año: clasificarnos para el Campeonato de Europa”.
Paula Soria admite que sus dos años de vinculación con Liliana son imborrables. “Esta etapa nunca se cerrará por completo. Para mí, Lili y Sebas, el entrenador, han trascendido lo puramente deportivo. Han sido y serán parte de mi familia. Con ellos, he vivido dos temporadas tan intensas como inolvidables. Sobre todo, cómo no, con la presencia en los Juegos Olímpicos de París”. Por último, la jugadora alicantina comenta que se encuentra en un momento óptimo, “tanto en lo puramente deportivo como en lo referente a la estabilidad mental. Ojalá lo mantenga mucho tiempo” afirma Paula, preparada para volver a la arena.
Foto: Álvaro Díaz / COE